Entrevista a Jesús María Gómez,Director General en IMOEL
¿Cómo ha evolucionado su carrera dentro del ámbito de las instalaciones eléctricas y qué le llevó a especializarse en este sector?
Comencé mi trayectoria profesional hace 28 años en Imoel como ingeniero eléctrico. Con el paso de los años, fui ampliando mi formación y adquiriendo experiencia dentro de la compañía, lo que me permitió asumir progresivamente mayores responsabilidades hasta ocupar el puesto de Director Técnico. En 2007 di un paso más al asumir la Gerencia de la empresa.
Imoel siempre ha sido una compañía reconocida dentro del sector eléctrico por su amplia experiencia en la ejecución de hospitales, por lo que la especialización en este ámbito formó parte de nuestra identidad desde el inicio. Con el tiempo, además, hemos ido ampliando esa especialización hacia otros sectores, como el hotelero, oficinas y edificios terciarios en general.
IMOEL cuenta con más de 45 años de experiencia en proyectos eléctricos integrales. Desde su perspectiva, ¿qué define hoy a la compañía dentro del sector?
Diría que hay dos cualidades que definen hoy a IMOEL: la solidez y la seriedad. Empresas del sector eléctrico existen muchas, pero no tantas cuentan con la capacidad de acometer proyectos de gran envergadura, ajustándose a plazos exigentes y manteniendo, al mismo tiempo, un alto nivel de calidad en los acabados.
Nuestros clientes saben que, cuando trabajan con IMOEL, pueden dirigirse directamente a mí o a cualquiera de los responsables de la empresa, porque estamos plenamente implicados en el día a día de cada proyecto. Esa cercanía y compromiso forman parte de nuestra manera de entender el trabajo y son, precisamente, una de las razones por las que muchos clientes siguen confiando en nosotros después de tantos años.
Parece evidente cómo, con el avance tecnológico experimentado con el desarrollo de la digitalización, el sector ha pasado de instalaciones convencionales a proyectos altamente tecnificados e integrados. ¿Cómo describiría esta evolución?
El avance tecnológico en nuestro sector ha sido enorme en los últimos años. La forma de trabajar hoy en día no tiene nada que ver con la de hace apenas unas décadas. La digitalización ha transformado por completo tanto la gestión técnica como los procesos internos de las empresas.
Desde la elaboración de fichas de materiales, planos de montaje o cálculos técnicos, hasta la gestión de pedidos a proveedores, la recepción de mercancías o la tramitación de albaranes y facturas, todo está hoy completamente digitalizado e integrado a través de un potente sistema ERP. Esta evolución nos ha permitido ganar en eficiencia, trazabilidad, capacidad de control y rapidez en la toma de decisiones, aspectos fundamentales para afrontar proyectos cada vez más complejos y tecnificados.
Uno de los cambios más relevantes en el sector es la digitalización de los proyectos. IMOEL trabaja con modelado BIM. ¿Qué impacto real está teniendo esta tecnología en la ejecución de instalaciones eléctricas?
El modelado BIM ha supuesto un cambio muy importante en la forma de desarrollar y ejecutar los proyectos. Nos permite trabajar de una manera mucho más coordinada con el resto de disciplinas implicadas en una obra, anticipándonos a posibles interferencias y optimizando tanto los tiempos como los recursos.
En instalaciones cada vez más complejas, especialmente en sectores como el hospitalario o el hotelero, disponer de un modelo digital preciso facilita enormemente la planificación y la ejecución. Además, mejora la trazabilidad de la instalación y aporta un mayor control durante todas las fases del proyecto, desde el diseño inicial hasta la puesta en marcha.
¿Cómo está cambiando la relación entre ingenierías, instaladores y cliente final gracias a estas nuevas herramientas?
Las nuevas herramientas digitales han favorecido una relación mucho más colaborativa y transparente entre todos los agentes que participan en un proyecto. Hoy existe una comunicación mucho más fluida y una capacidad de reacción mucho más rápida ante cualquier incidencia o modificación.
El cliente final también participa de una forma más activa, ya que puede visualizar mejor el proyecto, entender las soluciones planteadas y tomar decisiones con mayor información. Esto genera más confianza y permite reducir errores, desviaciones y tiempos de ejecución.
En su opinión, ¿cuáles son actualmente los principales desafíos para las empresas instaladoras?
El principal desafío es adaptarse a un entorno cada vez más exigente y cambiante. Los proyectos son más complejos, los plazos más ajustados y las exigencias técnicas y normativas mayores que hace unos años.
A esto se suma la necesidad de incorporar nuevas tecnologías, avanzar en sostenibilidad y digitalización y, sobre todo, contar con profesionales cualificados capaces de afrontar este nuevo escenario. Mantener la calidad y la capacidad de respuesta en un contexto tan competitivo requiere una estructura sólida y una gran capacidad de adaptación.
La eficiencia energética se ha convertido en un eje central del sector. ¿Cómo ha evolucionado la demanda de soluciones en este ámbito por parte de los clientes?
La eficiencia energética ha pasado de ser un valor añadido a convertirse en una prioridad para la mayoría de los clientes. Hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia de reducir consumos, optimizar recursos y disminuir el impacto ambiental de las instalaciones.
Cada vez se demandan más soluciones orientadas al ahorro energético, la automatización y el control inteligente de las instalaciones, especialmente en edificios con consumos elevados como hospitales, hoteles o grandes oficinas.
En este sentido, IMOEL es una empresa que destaca por su integración de la sostenibilidad en todos sus proyectos. ¿Qué medidas o soluciones están implementando para reducir el impacto energético de las instalaciones?
Trabajamos incorporando soluciones de iluminación eficiente, sistemas de control y monitorización energética, automatización de instalaciones y equipos de alta eficiencia. Además, colaboramos estrechamente con nuestros clientes para optimizar los diseños desde las fases iniciales del proyecto.
Nuestro objetivo es conseguir instalaciones más eficientes, sostenibles y preparadas para las necesidades futuras, sin perder de vista la fiabilidad y la calidad técnica que exige cada proyecto.
¿Qué papel juegan hoy aspectos como la monitorización, medición y gestión energética dentro de las instalaciones eléctricas modernas?
Actualmente son elementos fundamentales. No basta únicamente con ejecutar una instalación eficiente; también es necesario poder medir, controlar y analizar su funcionamiento en tiempo real.
La monitorización energética permite detectar consumos innecesarios, optimizar el rendimiento de las instalaciones y anticiparse a posibles incidencias o mantenimientos. Además, aporta información muy valiosa para la toma de decisiones y para mejorar continuamente la eficiencia operativa de los edificios.
En lo referente a los profesionales del sector, el instalador parece estar evolucionando hacia un perfil mucho más técnico e integrador. ¿Cómo definiría hoy este nuevo rol profesional?
Sin duda, el perfil del instalador ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Hoy ya no se trata únicamente de ejecutar una instalación, sino de comprender proyectos cada vez más tecnificados e integrados.
El profesional actual debe tener conocimientos técnicos mucho más amplios, capacidad de adaptación a nuevas herramientas digitales y una visión global del funcionamiento de las instalaciones. La especialización sigue siendo importante, pero cada vez tiene más valor la capacidad de coordinación e integración con otras disciplinas.
Una problemática en la que parecen coincidir todas las empresas del sector es en la falta de talento o de perfiles cualificados en el sector, sobre todo jóvenes que den relevo a la actual generación de trabajadores ¿Cómo afecta esto al desarrollo de los proyectos?
Es uno de los grandes retos que tiene actualmente el sector. Existe una clara falta de relevo generacional y cada vez resulta más difícil encontrar perfiles cualificados, especialmente para trabajos técnicos especializados.
Esto afecta directamente a la capacidad de crecimiento de las empresas y a la planificación de los proyectos, porque la demanda del mercado sigue creciendo mientras los recursos humanos son cada vez más limitados. Por eso es fundamental poner en valor nuestra profesión y acercar el sector a los jóvenes.
¿Cuál es su política a la hora de atraer y retener talento?
En IMOEL apostamos por ofrecer estabilidad, formación continua y posibilidades reales de desarrollo profesional. Creemos que el talento se retiene creando equipos sólidos, dando responsabilidad a las personas y manteniendo un buen ambiente de trabajo.
También damos mucha importancia a la cercanía y a la implicación con nuestros equipos. Somos una empresa muy vinculada al día a día de los proyectos y eso hace que las personas se sientan parte importante del crecimiento de la compañía.

